Historia

Camarena y el Castillo

En el actual término de Camarena se ha encontrado cerámica de época ibérica (primer milenio antes de Cristo). También se han hallado restos de época romana (“terra sigilata”) en las proximidades del Mas de Navarrete (Fuente: Gran Enciclopedia Aragonesa).

El pueblo se instaló en las faldas del cerro del Castillo o de San Cristóbal. Allí se encuentran vestigios de una antigua fortaleza de origen musulmán, que conserva restos de muro de mampostería y yeso y un lienzo de muralla en aparejo de “espina de pez”. Con la formación de los reinos de Taifas en el siglo XI, Camarena quedó en la frontera entre los reinos de Albarracín y Alpuente, seguramente bajo el dominio del primero de ellos (Fuente: La Villa de Alpuente. Valeriano Herrero Herrero).

Castillo. Torre Sur

Castillo. Muro Norte

Durante la Reconquista, este castillo fue tomado por Pedro del Pomar tras la batalla del llano de la Matanza el 29 de julio de 1210, reinando en Aragón Pedro II. El castillo, concedido inicialmente por el monarca aragonés a D. Pedro Fernández Castellano y D. Pedro del Pomar, en 1217 pertenecía al obispo de Zaragoza, siendo devuelto a Jaime I a cambio del castillo de Palma. Camarena quedó integrado en la Comunidad de Aldeas de Teruel, acogida a su fuero, siendo Sesma del Campo de Sarrión (Fuente: Gran Enciclopedia Aragonesa).

Tras la conquista, Pedro del Pomar repartió el término en 30 suertes o “quiñones” para las 30 familias con que fue repoblado. Sin embargo, en 1262, Jaime I ordena al Concejo de Teruel de nuevo su repoblación por lo mermada que había quedado la población (Fuente: Aragón en el pasado. José María Lacarra).

A finales del siglo XV, Fernando el Católico ordenó realizar, con fines fiscales, varios censos (“fogajes”) que recogían los hogares (“fuegos”) del reino de Aragón. Camarena contaba en 1489 con 28 fuegos y en 1495 con 24 (Fuente: Aportación al estudio de la población aragonesa a finales del siglo XV. María Isabel Falcón Pérez).

Con la expulsión de los moriscos (1609), Camarena sufrió otra reducción importante de su población. No había moriscos en el pueblo desde la época de la Reconquista pero, según tradición oral, 11 familias partieron en 1611 para repoblar Gátova, que había quedado vacía.

En ese mismo siglo XVII, Camarena adquiere rango de municipio, como el resto de las aldeas de la Comunidad de Teruel, y es dotada de ayuntamiento e iglesia. En la parroquial de Camarena se puede observar todavía la inscripción “año 1667” (Fuente: Aragón en el pasado. José María Lacarra).

Iglesia desde el Castillo

inscripción año 1677

Durante las guerras carlistas (1833 – 1876), Camarena quedó bajo el dominio liberal, al igual que la ciudad de Teruel, pero la proximidad a la zona de influencia carlista (Mora – Rubielos – Maestrazgo) hizo que fueran frecuentes las incursiones de partidas “facciosas” armadas. La destrucción del castillo se pudo producir en esa época, como en muchos otros lugares, con el fin de evitar que el enemigo pudiera fortificarse en él. El recuerdo de la presencia de carlistas emboscados en el término ha quedado reflejado en la toponimia local: barranco, pinar y cueva del Facioso.

Pinar del Facioso

Según el Diccionario Geográfico de Pascual Madoz (1845-50), Camarena contaba a mediados del siglo XIX con 125 casas, 675 vecinos y dos molinos harineros. Este Diccionario ya menciona las propiedades medicinales del agua de “los baños”.

Molino de Arriba

Molino de Abajo

Miguel Cortés Lopez (1776 -1855), canónigo y escritor nacido en Camarena, fue elegido diputado por Teruel en 1820. De ideas liberales, se exilió en Marsella en 1823 tras el restablecimiento del absolutismo por Fernando VII. A la muerte del rey regresó, siendo elegido senador y posteriormente obispo de Mallorca. Publicó varias obras, entre ellas un Diccionario estadístico y geográfico, Guerras ibéricas, Vida de San Pablo, Catecismo cristiano y Dos oraciones fúnebres. Fuente: Enciclopedia Universal Ilustrada Espasa Calpe,. Madrid, 1913.

En la guerra de Filipinas (1898) murió el comandante Julián Fortea Selvi, natural de Camarena y gobernador militar de la islas Batanes. Una plaza del pueblo lleva su nombre. También tiene calles dedicadas en Teruel y Madrid.

Plaza Comandante Fortea

El Comandante Fortea

Entre 1890 y 1936, fundamentalmente gracias al auge del Balneario, nuestro pueblo conoció cierta modernización y desarrollo turístico. La población había alcanzado su máximo histórico y se inició un proceso migratorio dirigido fundamentalmente a EEUU. El capital ahorrado por estos emigrantes se invirtió en la compra o mejora de viviendas y tierras. También llegaron algunos inversores, sobre todo de Valencia. Se llevó el agua al pueblo desde la fuente la Caja, se construyó la fuente de laplaza y el nuevo lavadero, varios hoteles, una carretera que comunicaba el pueblo y el Balneario con la estación del Central de Aragón en la Puebla de Valverde y llegó la electricidad con el salto hidroeléctrico del Molino de Arriba.

Durante toda la guerra de 1936-39, Camarena quedó dentro de la zona republicana. En el verano de 1938 (Batalla de Levante), el frente bélico llegó hasta el norte del término municipal, siendo evacuado el pueblo y construyéndose trincheras y fortificaciones cuyos restos pueden todavía contemplarse.

Collao la Cruz. Octubre 1938

Oficiales ejército sublevado en Collao la Cruz. Octubre 1938. Archivo Histórico de Cádiz

Trincheras en el Collao La Cruz

Trincheras en las Artigas

Como consecuencia de la guerra hubo víctimas civiles y militares, fueron destruidas o dañadas viviendas e infraestructuras y Camarena ya no recuperaría aquel desarrollo que había conocido anteriormente.

En la dictadura franquista, la sierra de Javalambre conoció una importante actividad guerrillera (“maquis”). En una cueva de nuestro término se fundó en 1946 la Agrupación Guerrillera de Levante (AGL), que se mantuvo activa hasta 1951.

Durante todo el siglo XX, Camarena experimentó, como la mayoría de los pueblos de la provincia de Teruel, un importante descenso demográfico, pasando de 787 habitantes en 1900 a 165 en 2001. La emigración se dirigió en la primera mitad del siglo a América y en la segunda mitad a Europa occidental (Francia y Reino Unido) y las áreas industriales de Barcelona y Valencia.